Asamblea de Alpec aprueba acuerdo que permite retomar actividades
Luego de adelantar, en febrero de este año, las licencias reglamentarias de su plantilla en el Establecimiento Colonia, la transnacional brasileña MBRF (Marfrig) pretendía condicionar el reinicio de las actividades a una reestructura salarial y a la eliminación de unos 150 puestos de trabajo.
Amalia Antúnez
1 | 7 | 2026

La maniobra, licencias anticipadas seguidas del envío de los trabajadores al seguro de desempleo, replica un mecanismo que el movimiento sindical viene denunciando en la industria frigorífica como una forma de presión para imponer recortes laborales.
Tras meses de negociación, la Asociación Laboral de Empleados de Establecimiento Colonia (Alpec), que representa a los obreros y obreras de la planta de MBRF en Tarariras, departamento de Colonia, logró alcanzar un acuerdo que, si bien está lejos de ser considerado ideal, evitó el escenario más crítico.
“En una situación muy difícil se logró lo más importante: preservar todos los puestos de trabajo. Durante la negociación se habló de reestructuras y de la intención de la empresa de eliminar determinados cargos y desvincular a más de cien trabajadores. Nuestra posición fue exactamente la contraria: no perder ni un solo puesto de trabajo”, señalaron los dirigentes sindicales Mariano Ebert y Richard Chevallier.
El acuerdo establece que todos los trabajadores podrán reincorporarse a sus tareas y que no habrá despidos. Los pocos que finalmente dejaron la empresa lo hicieron por decisión propia, tras alcanzar acuerdos individuales.
“La principal bandera de esta negociación es que no se perdió ningún puesto de trabajo, que era el mayor temor durante todo el proceso”, remarcaron.
Además, se convino que, una vez formalizado el acuerdo, la empresa dispondrá de un plazo de diez días para reiniciar las actividades.
Desde la organización sindical reconocen que el resultado no representa el escenario deseado, pero consideran que permitió revertir sustancialmente la propuesta inicial presentada por MBRF.
“La empresa pretendía un recorte masivo de personal. De hecho, condicionó la reactivación de la planta a eso, entonces frente a ese escenario, el acuerdo alcanzado representa una mejora importante”, sostuvieron.
Además de asegurar la continuidad laboral, el sindicato destaca que no hubo rebajas salariales directas y que, en los hechos, los ingresos de los trabajadores se mantendrán en niveles similares a los percibidos antes del conflicto.
“Lo que sí hubo fue un cambio en el cálculo de incentivos. Hasta ahora, parte de la remuneración contemplaba el pago de un monto básico. Con el nuevo esquema, el ingreso dependerá principalmente del volumen de producción alcanzado”, explicaron.
Sobre este punto continúan abiertas las negociaciones con la empresa.
“Nadie puede decir que quedó plenamente conforme, pero que se evitó un desenlace mucho más perjudicial para los trabajadores y sus familias y para toda la comunidad de Tarariras”, concluyeron.
