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Suspensiones, reactivaciones e incertidumbre sobre el futuro

Frigoríficos en movimiento

La industria frigorífica uruguaya atraviesa un escenario marcado por movimientos diferentes pero que tienen un denominador común: la incertidumbre sobre el nivel de actividad y, especialmente, sobre el futuro del empleo.

Amalia Antúnez

20 | 8 | 2026

La suspensión de la faena en el Frigorífico Tacuarembó, la reactivación todavía gradual del Frigorífico Rosario y la incertidumbre sobre el futuro de la planta de Carrasco de Minerva Foods muestran tres situaciones diferentes dentro de una misma industria que atraviesa un proceso de reorganización.

En Frigorífico Tacuarembó, la suspensión para exportar a China, dispuesta luego de la detección de residuos de imidocarb por encima de los límites permitidos, significó una interrupción de la actividad de faena.

La medida generó preocupación entre los trabajadores y puso nuevamente sobre la mesa la fuerte dependencia que tiene la industria uruguaya de los mercados internacionales.

El presidente de la FOICA, Martín Cardozo, se refirió públicamente a la situación y explicó las consecuencias que la suspensión podía generar sobre la actividad de la planta.

La situación de Frigorífico Rosario presenta, en cambio, una señal de recuperación, aunque todavía lejos de los niveles normales de funcionamiento. La planta viene retomando progresivamente la actividad, con faenas de prueba y una incorporación gradual de trabajadores.

Ya en 2025, Cardozo señalaba que se estaban realizando algunas faenas para avanzar hacia una reapertura gradual de esa planta y reclamaba al gobierno que acompañara el proceso con una extensión del seguro de desempleo para los trabajadores que aún permanecían sin cobertura.

Ahora, con la rehabilitación del establecimiento para exportar nuevamente a China, se abre una nueva oportunidad para consolidar esa recuperación.

Esfuerzo de los trabajadores

Sin embargo, el sindicato advierte que el proceso será necesariamente gradual y que todavía existe un número importante de trabajadores que depende de las extensiones del seguro de desempleo.

Para Cardozo, el Estado ha realizado un esfuerzo económico considerable para sostener a la empresa y a sus trabajadores.

En declaraciones a La Rel, sostuvo que el apoyo estatal ya supera los 10 millones de dólares y llegó a plantear que, por ese volumen de recursos, “fácilmente la mitad de la planta podría ser del Estado”.

Una planta paralizada

El caso más preocupante para FOICA es actualmente el del Frigorífico Carrasco, perteneciente a Minerva Foods.

La planta permanece sin actividad y alrededor de 700 trabajadores se encuentran en seguro de paro desde noviembre del año pasado.

La empresa solicitó una nueva extensión del subsidio hasta el 31 de diciembre, luego de comunicar que no retomaría la actividad durante este año.

Para el dirigente, que además de presidir la FOICA es trabajador del Carrasco desde hace casi 27 años, la situación genera una incertidumbre que va mucho más allá de una suspensión temporal.

El sindicato solicitó una instancia tripartita porque “sospecha” que detrás del pedido de extensión del seguro de paro puede existir una eventual reestructura comercial de Minerva en Uruguay.

No sabemos si va a seguir faenando o no”, advirtió el dirigente.

La preocupación sindical apunta concretamente a la posibilidad de que el Frigorífico Carrasco deje de funcionar como una planta de ciclo 3, es decir, realizando faena, desosado y procesamiento, para convertirse en una planta de ciclo 2, dedicada fundamentalmente al desposte de medias reses provenientes de otros establecimientos.

¿Qué industria?

Los tres casos permiten observar, desde distintos ángulos, una misma preocupación.

Tacuarembó enfrenta una interrupción de la faena asociada a una suspensión de su principal mercado; Rosario intenta recuperar progresivamente una actividad que estuvo paralizada durante un largo período; y Carrasco permanece detenida mientras crecen las señales de una posible transformación de su modelo productivo.

Para la FOICA, no se trata solamente de discutir cuántas cabezas se faenan cada semana.

Está en juego qué industria frigorífica tendrá Uruguay en los próximos años y cuántos puestos de trabajo quedarán asociados a esa estructura productiva.

La advertencia de Cardozo atraviesa los tres casos: detrás de cada decisión empresarial hay trabajadores que necesitan certezas.

Y cuando una planta deja de faenar, reduce turnos o cambia su modelo de producción, el impacto no queda limitado a la empresa: alcanza directamente a cientos de familias y a las comunidades donde esas plantas están instaladas.

Foto: Rel UITA