MBRF platea reestructura de su frigorífico en Tacuarembó
Tras la suspensión de las exportaciones a China, MBRF (Marfrig) presentó ante el Ministerio de Trabajo una reestructura para su planta de Tacuarembó que contempla 150 despidos y modificaciones en la productividad y la composición de los salarios. El planteo reproduce, con llamativas similitudes, el esquema impulsado meses atrás por la transnacional brasileña en su planta de Establecimiento Colonia, en Tarariras.
Amalia Antúnez
24 | 8 | 2026

La Federación Obrera de la Industria de la Carne (FOICA) rechazó la propuesta y advirtió que se inicia una negociación de largo aliento.
La crisis del Frigorífico Tacuarembó parece tener una respuesta conocida: reestructurar, reducir personal y modificar las condiciones salariales y de productividad.
La semana pasada, MBRF presentó ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social una propuesta de reestructura para su principal planta de Uruguay.
El planteo contempla una reducción de aproximadamente 150 puestos de trabajo y cambios en los mecanismos de productividad y en la composición de los salarios que, según denuncia el sindicato AOEFRIT, en algunos casos ronda cerca del 50 por ciento.
La propuesta fue rechazada de forma unánime por los trabajadores.
EL presidente de la FOICA, Martín Cardozo, señaló que no se trata solamente de los 150 despidos, sino que la empresa plantea una transformación más amplia de la organización del trabajo.
Dentro de las partidas planteadas por la empresa se contemplan distintas alternativas, entre ellas causales jubilatorias y retiros voluntarios, por lo que no se trata necesariamente de 150 despidos directos.
La definición sobre quiénes y qué sectores serán alcanzados todavía forma parte de la negociación.
El mismo perro con diferente collar
El planteo recuerda inevitablemente lo ocurrido este año en el frigorífico Establecimiento Colonia, ubicado en la localidad de Tarariras, departamento de Colonia y también perteneciente al grupo MBRF.
En marzo, la empresa había anunciado una reestructura que incluía una reducción de alrededor de 150 trabajadores sobre una plantilla de aproximadamente 800 personas.
El planteo empresarial incorporaba, además, modificaciones en la organización del trabajo y en la forma de percibir salarios y productividades en determinados sectores.
La reacción sindical logró frenar entonces el planteo de despidos y abrir una negociación.
Pero la discusión no desapareció: la FOICA denunció que la reestructura incluía modificaciones del convenio colectivo con impacto sobre los ingresos de los trabajadores.
Apenas unos meses después, la misma lógica vuelve a aparecer en Tacuarembó: menos trabajadores, cambios en la organización de los turnos, modificaciones en los sistemas de productividad y una revisión de la composición salarial.
Pagando los platos rotos
El contexto es diferente, pero el mecanismo resulta conocido.
El pasado 6 de agosto, las autoridades sanitarias de China suspendieron temporalmente al Frigorífico Tacuarembó para exportar carne bovina a ese mercado, después de detectarse residuos de un medicamento veterinario por encima del límite permitido.
Aunque este episodio puntal puede ser usado como argumento, el Sindicato afirma que esta reestructura ya estaba planeada y que forma parte de una estrategia empresarial que busca reducir costos a expensas de los trabajadores y que se debe, entre otros factores a la concentración del mercado cárnico en pocas empresas.
La situación afecta especialmente al turno de trabajadores más antiguos, que permanecen en el seguro de paro mientras se desarrolla la negociación.
Para la FOICA, la magnitud de la propuesta hace prever una negociación extensa.
Cardozo señaló que una reestructura de estas características no puede resolverse en pocos días y que los trabajadores analizarán las alternativas en el marco de las instancias convocadas ante el Ministerio de Trabajo.
La FOICA ya dejó claro que el costo social no puede convertirse, una vez más, en un problema de los trabajadores y las trabajadoras.
Como lo manifestó en una resolución aprobada por el Comité Ejecutivo, la Rel UITA reafirma el compromiso con sus organizaciones afiliadas del sector cárnico de Uruguay en la defensa del empleo, los salarios, los derechos laborales y la negociación colectiva, frente a estrategias empresariales que pretenden cargar sobre los trabajadores los vaivenes del mercado, con el único objetivo de mantener o aumentar sus ganancias.
