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Denuncia de UGT conferencia internacional

Crece la precariedad en el sector turístico

Las empresas multiservicio, la economía no reglada y las plataformas digitales están deteriorando gradualmente las condiciones laborales en el sector turístico español, alertó FeSMC-UGT. A continuación transcribimos las partes centrales de un artículo publicado en un boletín sobre hostelería y turismo de la citada federación.

“Un año después de que UGT y CCOO presentáramos la campaña La cara B del Turismo, la precariedad laboral sigue creciendo de manera inquietante. Y esto a pesar de los sucesivos récords de visitas e ingresos de los que alardea la administración”, dijo Santos Nogales, secretario de Acción Sindical FeSMC-UGT, ante la Conferencia Internacional sobre Trabajo Decente y Turismo Socialmente Responsable, realizada en Madrid el pasado 20 de octubre.

En contra de toda lógica, y a pesar del brillo de las cifras, el empleo que se crea es precario, de poca calidad y sin derechos”, agregó.

También reprobó que “la devaluación del diálogo social y la negociación colectiva” hayan propiciado “la competencia desleal entre las empresas y el enriquecimiento rápido de aquellas que bordean la legalidad y el pacto sectorial”.

Esto último en clara alusión a las prácticas abusivas de las empresas multiservicio que han irrumpido en el sector, de las que cerca de 47, subrayó, “han visto anulados por la Justicia sus respectivos convenios colectivos”.

Tampoco escapó a su análisis “la escandalosa brecha salarial y de género que caracteriza a los sectores de la hostelería y del turismo en España”.

Puso como ejemplo para ilustrarlo la “penosa e indignante situación que soportan las camareras de piso, cuyo salario en algunos casos no supera los 600 euros“.

La conferencia, tripartita y promovida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial del Turismo (OMT), contó con participación de representantes de ambas instituciones, medios de comunicación, sindicatos y patronal y se desarrolló en dos paneles: Economía, Pymes, digitalización y futuro del trabajo y Trabajo decente, diálogo social, formación y empleo juvenil.

Según los organizadores, la orientación temática de ambos se inspiró en tres aportaciones de obligado conocimiento para los actores del sector: la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de la ONU; el Código Mundial para el Turismo, de la OMT; y el estudio “Pautas sobre trabajo decente y turismo socialmente responsable”, también de esta última entidad.

Detrás del esplendor oficial
Las verdaderas cifras del sector

El compromiso de FeSMC-UGT con el sector del turismo y su incesante actividad en favor del mismo tuvieron un claro refrendo en su reseñable participación en la conferencia.

Además de Santos Nogales, César Galiano, secretario sectorial de Hostelería y Turismo, y Bernardo García, miembro del Gabinete Jurídico Federal, intervinieron como ponentes.

Galiano abundó en la idea de que la economía no reglada y las plataformas digitales –rehusó utilizar la expresión economía colaborativa– “están contribuyendo a precarizar las condiciones laborales del sector”.

“Es intolerable y una afrenta a la dignidad de las personas que en el sector turístico haya cada vez más ‘pobres con trabajo’. No podemos consentir que frente a una minoría con trabajo estable sobresalga una mayoría de trabajadores y trabajadoras con salarios bajos y condiciones de extrema precariedad”, sentenció.

El responsable federal de Hostelería y Turismo achacó a la reforma laboral decretada por el Partido Popular en 2012 y a las políticas de recorte implementadas por el gobierno “la debilidad circunstancial de la negociación colectiva, la individualización progresiva de las relaciones laborales y el auge de la externalización de servicios y de los falsos autónomos”, algo muy parecido a lo que acontecerá en Brasil con la implementación de la reforma laboral, agregamos nosotros.

Causas, todas ellas, de la “insoportable precariedad que caracteriza al sector en estos momentos de supuesto esplendor, en los que, paradójicamente, más de medio millón de trabajadores tienen su convenio bloqueado”, concluyó.

Tras mostrarse a favor de los avances tecnológicos y de la revolución digital, de la que indicó que “no es mala en sí misma, pero sí su falta de regulación”, enumeró someramente algunas de las propuestas de UGT para mejorar de forma ordenada “un sector básico, que aporta más del 11 por ciento del PIB nacional y uno de cada diez puestos de trabajo”.

Forman parte de estas propuestas: revertir la reforma laboral; recuperar el vigor de la negociación colectiva y del diálogo social; poner en marcha una política fiscal más justa y eficaz; aumentar la inversión pública y privada en formación; generar un marco normativo que fomente la competencia empresarial en igualdad de condiciones; apostar por la igualdad y la conciliación; o reglamentar el “limbo jurídico” de los pisos turísticos.

Bernardo García, abogado de FeSMC-UGT, articuló su exposición en torno a dos asuntos concretos: el control que deben ejercer los poderes públicos sobre el cumplimiento de las normas laborales, a través fundamentalmente de la Inspección de Trabajo; y la recuperación de la negociación colectiva como instrumento indispensable para garantizar unas condiciones laborales decentes a los trabajadores y trabajadoras.

En su opinión, “la Inspección de Trabajo, al igual que el diálogo social o la negociación colectiva, ha sufrido un enorme e indeseable deterioro en los últimos años por culpa de la sistemática reducción de personas y dotaciones que viene padeciendo”.

“Los profesionales del servicio, ajenos a todo ello, han visto así muy limitada su capacidad de actuación y control”, puntualizó.

En cuanto a la negociación colectiva, considera que la prevalencia actual del convenio de empresa “supone un problema estructural que abre las puertas a las arbitrariedades de las compañías multiservicio y de la economía de plataformas y, con ello, al empeoramiento de las condiciones de trabajo”.

Un año para aprovechar
La necesidad de un compromiso

Recordamos, por último, que 2017 fue declarado por Naciones Unidas como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

El propósito de dicha iniciativa no es otro que promover esta actividad estratégica en cinco áreas clave: crecimiento económico inclusivo y sostenible; inclusión social, empleo y reducción de la pobreza; eficiencia de recursos, protección del medio ambiente y cambio climático; valores culturales, diversidad y patrimonio; y comprensión mutua, paz y seguridad.

Avanzar significativamente en cada una solo será posible en España si los actores principales del sector turístico se comprometen firme, leal y conscientemente en tan digno empeño.

Compromiso que, por cierto, debe afectar particularmente al gobierno, cuyo ensimismamiento con las cifras está poniendo en claro riesgo la viabilidad del sector.

Parece evidente, por tanto, que no podrá haber turismo socialmente responsable y sostenible sin trabajo decente pues, en palabras de Nogales, “ambos forman una pareja indisoluble”.

Y no habrá trabajo decente, tal y como advirtieron casi todos los ponentes, sin un marco regulador estable basado en el diálogo social, la negociación colectiva y la redistribución justa de la riqueza conjuntamente producida.