Estoy en Santiago. Han pasado 52 años* del golpe de Estado que convirtió a Chile en un gran campo de concentración, al Estadio Nacional en una cárcel a cielo abierto y a la cordillera en el más largo paredón de fusilamiento que la historia conoció.


Estoy en Santiago. Han pasado 52 años* del golpe de Estado que convirtió a Chile en un gran campo de concentración, al Estadio Nacional en una cárcel a cielo abierto y a la cordillera en el más largo paredón de fusilamiento que la historia conoció.

Con el argentino Fernando Cerimedo cayó un operador de la extrema derecha de todo el continente, desde Estados Unidos hasta Argentina, especialista en la fabricación de falsas informaciones, campañas de desprestigio y manipulaciones políticas de todo tipo.