Por un Frente Nacional del Sector de la Alimentación

La Secretaría Regional Latinoamericana de la UITA envió una nota al ministro Guilherme Castro Boulos en la que expresa su respaldo a la conformación de un Frente Nacional del Sector de la Alimentación y a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmando la necesidad de liderazgos fuertes frente a la crisis global actual.

No avanza la negociación con MBRF en Ponta Grossa

El pasado 30 de enero, el Sindicato de los Trabajadores en las Industrias de Pastas, Galletitas, Carnes, Avícolas y Alimentación de Ponta Grossa y Región, junto con la Federación de Trabajadores de la Alimentación de Paraná, participó de una audiencia de mediación en el Tribunal Regional del Trabajo con el objetivo de destrabar la negociación con la empresa MBRF.

Un área estratégica

En la mañana del lunes 26 se realizó en la sede paulista del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) una reunión que congregó a dirigentes sindicales afiliados a la Federación de la Alimentación del Estado de São Paulo (FETIASP) y al vicepresidente de la República y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin.

“El desenlace posible”

Luego del llamado a huelga del sindicato motivado por la falta de disposición de la transnacional cárnica JBS a firmar un convenio acorde a las demandas de los trabajadores y trabajadoras, este martes 27 finalmente se alcanzó un acuerdo.

MBRF judicializa el conflicto con sus trabajadores en Ponta Grossa

Sin avances en la negociación de un nuevo convenio colectivo desde octubre pasado, el Sindicato de los Trabajadores en las Industrias de Pastas, Galletitas, Carnes, Avícolas y Alimentación de Ponta Grossa y Región, que representa a los obreros del frigorífico de la transnacional MBRF en esa localidad, se declaró en conflicto a mediados de este mes.

“Una propuesta ridícula”

La transnacional cárnica MBRF ̶ resultado de la fusión entre Marfrig y BRF ̶ presentó una propuesta de convenio colectivo que el Sindicato y los trabajadores califican de miserable. La empresa se niega a ofrecer un aumento salarial real, limitándose a un reajuste por inflación y a un incremento insignificante en el vale alimentación.