¿Y ahora qué…?

Al borde de la huelga el 9 de setiembre el Sindicato Nº2 de Soprole y la compañía llegaron a un preacuerdo. El júbilo duró poco. La gerencia de Soprole notificó días después que la neozelandesa Fonterra −que detenta el capital mayoritario en la empresa− colocaría sus activos a la venta.