Para la guerra, nada

Para el viento, una cometa. Para el lienzo, un pincel. Para la siesta, una hamaca. Para el alma, un pastel. Para el silencio una palabra. Para la oreja, un caracol. Un columpio pa’ la infancia. Y al oído un acordeón. Para la guerra, nada.

Panamá no se vende, ni se rinde

«Ante la emergencia ambiental, la crisis climática y la pérdida de biodiversidad, en vez de combatir la lógica de saqueo y depredación la mentalidad suicida de quienes hoy detentan el poder resulta
absolutamente aterradora e irresponsable».