Vuelve a reivindicar a Pinochet, a justificar los asesinatos de la dictadura chilena


Vuelve a reivindicar a Pinochet, a justificar los asesinatos de la dictadura chilena

Los restos de un desaparecido uruguayo fueron encontrados esta semana en un predio militar. Es apenas el quinto hallazgo desde que se los ha comenzado a buscar, hace unos 15 años.

En la “patria sojera” latinoamericana los abusos de parte de las empresas del agronegocio son cotidianos y permanecen en la impunidad. La semana pasada se produjo una novedad significativa: el Comité de Derechos Humanos de la ONU instó al gobierno de Paraguay a investigar la contaminación de que fue víctima una familia de agricultores, repararla y condenar a los responsables.

Durante décadas, Jair Krischke se “especializó” en salvar vidas de perseguidos políticos en los países del Cono Sur latinoamericano dominados por dictaduras. Hoy, pasados los ochenta años, continúa denunciando represiones y violaciones a los derechos humanos allí donde se produzcan. Y ha sumado un nuevo combate, íntimamente ligado a los anteriores: la defensa del medio ambiente.

Decenas de indígenas son asesinados cada año en la Amazonia brasileña por invasores que buscan expulsarlos de sus tierras ricas en minerales.

El fallo anterior había decepcionado a los denunciantes, pero la justicia italiana ahora se rectificó y condenó en segunda instancia a cadena perpetua a 24 militares y civiles sudamericanos por los delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del Plan Cóndor.

El centro de Montevideo se llenó de apicultores que con sus equipos de trabajo y colmenas manifestaron pidiendo sanciones a las empresas y agricultores que usan agrotóxicos de manera indiscriminada y una indemnización por la mortandad masiva sus abejas.

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales permiten ver la debilidad del movimiento popular guatemalteco, dijo a La Rel Carlos Luch, secretario de Trabajo y Conflictos de nuestra organización afiliada el Sindicato de Trabajadores de Embotelladora Central SA (Stecsa).

Se llama Javier Matías Darroux Mijalchuk, tiene 42 años. Sus dos padres fueron secuestrados por la dictadura militar argentina cuando él tenía apenas cuatro meses y hasta hoy siguen desaparecidos. Javier es “el nieto 130” recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo.

En una década, más de 1.500 apicultores, de los 4.500 que había en Uruguay abandonaron la actividad, en su mayoría porque las abejas se mueren por el uso indiscriminado de agrotóxicos y ya no pueden exportar su miel a mercados que exigen una producción “natural”.